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jueves, 12 de junio de 2014

CONVENTO CAPUCHINOS- IGLESIA SAN FRANCISCO EL REAL

Ramón y Cajal. Horario de culto. En la calle de Ramón y Cajal, 11 se encuentra la Iglesia de la Orden Tercera de San Francisco o de los Capuchinos. Se construyó en 1619 por la Orden por cesión bienes de D. Octavio Centurión, marques de Monasterio. Sus orígenes se remontaban al siglo XIII y era la única pieza de gótico puro que existía en Salamanca. Se volvió a reconstruir en 1746, en el reinado de Felipe V, concluyéndose en 1756, en el reinado de Fernando VI, según reza en su portada. 

El apodo de Real le viene por el apoyo dado por la Casa de Trastamara que dejo al concento una renta anual para la creación de un estudio de Teología .De aquel estudio salieron varios maestros y doctores de la Universidad. Su fundación se remonta a 1231 y el encargado de ponerlo en marcha fue un discípulo franciscano llamado Bernardo de Quintanaval. Según cita Jaime Pinilla en su obra “El arte en los monasterios y conventos despoblados de la provincia de Salamanca” en esa fecha ocuparon la antigua ermita de san Hilario. Una de sus capillas, la de santa catalina también tenía su propia renta, concedida por la familia Herrera y que después donarían los Conde de Benavente. Su portada era barroca y el claustro de estilo plateresco. Se levantó en el siglo XVII y contaba con medallones y columnas, tras la destrucción del convento en la guerra de la Independencia, las columnas se llevaron a las Siervas de San José. Actualmente quedan en pies dos de las capillas de la cabecera.
Obra de Andrés García de Quiñones, a mediados del siglo XVII,  que trabajaba por entonces en la construcción de la Plaza Mayor y de Simón Gavilán Tome, que  ejecuto los retablos pétreos; y Sande y Topete pinta sobre el coro alto, una escena en la que San Francisco procede a la fundación de un templo. Se le añade una nueva fachada de dos cuerpos con columnas, un medallón con el escudo de la orden y las tallas, a tamaño natural de San Francisco y la Purísima. En el siglo XVIII se incorpora la capilla de santa catalina la anterior amenazaba ruina, En el siglo XIX se destruye el edificio..
 El templo consta de una nave con hornacinas poco profundas, donde están colocados los curiosos retablos de piedra y capilla mayor ochavada.
La portada es de un barroco muy elegante, conteniendo columnas estriadas y anillas o bocelones a su alrededor, lo que indica una época avanzada. La puerta de acceso, con molduras formando curvas, contra curvas y semicírculos y conteniendo en su interior abundante decoración y escudos, tiene encima un rico entablamento saliente, sobre el que hay una hornacina que guarda la imagen del rey Fernando III el Santo (patrono de la Orden Tercera de San Francisco) y a los costados de esta salientes mascarones con figuras femeninas. Remata esta portada un frontón partido y el escudo de la Orden.
En el interior los recargadísimos altares churriguerescos tramiten una grata impresión de unidad. Los sietes retablos son de piedra, labrados en el mismo muro, situándose tres en cada lateral y uno en la cabecera En el retablo mayor se encuentra una talla del Cristo de la Agonía, obra hecha en madera de nogal por el escultor abulense Bernardo Pérez de Robles, terciario franciscano, en 1.671. Aun se puede observar restos de la policromía que cubría la cara interior de los arcos. Este color en principio rojo y azul, se aplica para decorar los arcos después de que González de Herrera mariscal de Castilla, corriese con los gastos de la reconstrucción de la capilla.
La iglesia, está dedicada a San Fernando; fue construida en el solar donde se alzaba uno de los conjuntos monumentales más importante de Salamanca, con edificaciones como el Convento de San Francisco el Real,, había sido fundado en 1.231 por el infante D. Fabrique, era una iglesia muy grande, de tres naves con cinco tramos de bóveda, un crucero cuyos arcos achaflanados surgían sobre grupos de a tres columnas y sus bóvedas eran de tercelete y combados arrancados estos últimos en cabezas humanas sobre las claves de los arcos.  La Iglesia románica de San Simón y San Judas, el Monasterio cisterciense de San Antonio y la Iglesia románica de Santa María la Nueva, denominada así tras la restauración de la Iglesia de Santa María de los Caballeros.
 En la actualidad se conservan restos del Convento de San Francisco el Real, fundado en 1.231 por fray Bernardo de Quintaval, discípulo de San Francisco de Asís, en el claustro de la actual Iglesia de los Capuchinos. Sus obras se debieron comenzar en 1.241 bajo la protección de don Fabrique, que se hizo enterrar en su capilla mayor. Fue uno de los conventos franciscanos más importantes de España, siendo panteón de miembros de la familia real, extendiéndose por toda la manzana limitada por las calles de Ramón y Cajal con el Campo de San Francisco, que fue su huerta, Fonseca, Peñuelas de San Blas y calle Ancha.
  Los restos que en la actualidad se conservan de este Convento en el claustro de la Iglesia de los Capuchinos, son el ábside central y el meridional, es decir dos de las tres capillas que integraban la cabecera del templo, habiendo desaparecido la del lado del Evangelio cuando se edificó la actual Capilla de la Orden Tercera. LA IGLESIA DE SAN ROMAN levantada por los bregancianos en el año 1.159 estaba situada en la plazuela que lleva su nombre. La doble galería plateresca del siglo XVI que se abre a esta plazuela pertenece al convento de San Francisco y se trajo a su actual emplazamiento de las Siervas de San José (antes Hospital General y después Escuela de Medicina) a raíz de la destrucción de San Francisco el Real 

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