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lunes, 9 de marzo de 2009

Historia de Salamanca

La ciudad era llamada Helmantiké, Polibio la denominó Elmántica y Tito Livio Helmántica. Otros nombre que recibió fueron: Salmantice, Salmántica y Helmántica, hasta que Alfonso X la denomina por primera vez Salamanca en su Crónica General de España.

Hace ya más de 4.000 años, la meseta sobre la cual se asienta Castilla y León era un lugar de ocupación de ganaderos con rebaños de cabras y ovejas. Estos pueblos que vivían de la ganadería trashumante dejaron como prueba de su paso dólmenes y menhires, estos restos de la cultura megalítica se pueden encontrar en diversos lugares de la provincia. Otros restos materiales de los primitivos pobladores de la región son verracos y utensilios diarios hallados a lo largo de toda la provincia.

Los pobladores eran por aquel entonces los vetones cuya principal actividad era la ganadería y los vaceos que por el contrario se centraban más en la agricultura. La ciudad de Salamanca pudo ser en sus orígenes un punto de encuentro entre ambos pueblos para que pudieran intercambiarse sus productos, sufriendo el asentamiento un dominio alternativo de ambos pueblos.

El origen de la ciudad de Salamanca se sitúa entre los siglos IV y III antes de Cristo ocupando el actual Teso de San Vicente y el Teso de las Catedrales (Peña Celestina).

Salamanca cobra importancia por la facilidad de defensa de su ciudadela, enclavada en los Tesos, y es además un cruce de caminos por estar en un vado sobre el río Tormes, que permite el paso de una importantes vía de comunicación, que más adelante se llamaría Vía de la Plata.

En el siglo III A.C., Aníbal, en su avance por Iberia, sitia y toma la antigua ciudad de Helmántica (Salamanca). La leyenda cuenta que los salmantinos rindieron la plaza sin oponer resistencia y salieron de la ciudad; pero las mujeres llevaban bajo sus vestidos las armas de los varones, con las que luego sitiaron a los cartagineses dentro de la ciudad.

En el Siglo II después de Cristo se abandonó el Teso de San Vicente para concentrarse la población en el Cerro de las Catedrales. Unos años antes se había construido uno de los símbolos de la ciudad el Puente Romano, que permitía el paso de la Vía de la Plata sobre el Tormes. En esta época llegó San Segundo para predicar el cristianismo en la ciudad.

En la época visigoda Salamanca conservó algo de importancia al ser sede episcopal y acuñar moneda durante los siglos VI y VII. En el año 712 la ciudad es tomada por las tropas musulmanas dirigidas por Muza.

Pocos años después Salamanca inicia un periodo de decadencia. Efectivamente, durante la reconquista quedaba una tierra de nadie entre musulmanes y cristianos, de una anchura variable, pero amplia, sometida por ambas partes a correrías, y en la que nadie se atrevía a edificar fortalezas, puesto que ninguno de los bandos se sentía con fuerzas para defenderlas después.

Cuando los cristianos fueron llevando la franja de nadie hacia el sur, la ciudad fue ocupada definitivamente por los cristianos y se repobló la zona siendo Raimundo de Borgoña, sobre el 1102, el encargado de hacerlo. Gracias a las sucesivas repoblaciones, el censo de Salamanca fue aumentando progresivamente, con contingentes de toreses, serranos, gallegos, castellanos y francos.

Como parte de la repoblación Raimundo de Borgoña restauró la Diócesis de Salamanca, nombrando obispo a Jerónimo de Periqueux, quien desde su llegada a la ciudad trabajó para hacer una diócesis importante que necesitaba una (Catedral), e impulsó su construcción.

Salamanca se convirtió en zona fronteriza y por lo tanto cobró importancia estratégica siendo el centro de partida de las expediciones de Alfonso VII contra Ciudad Rodrigo y Coria. La situación fronteriza, también motivó que en la ciudad se establecieran órdenes militares como Santiago, Alcántara, San Juan, Calatrava y Hospitalarios (luego conocida como Orden de Malta)…

La diócesis mantuvo desde sus inicios una escuela para formación del clero. No hay que olvidar que unos de los cometidos que debía llevar a cabo el obispo Jerónimo era sustituir el culto de rito mozárabe por el rito latino, lo que obligaba a enseñar a los sacerdotes para ello. Se sabe que su maestrescuela asistió al concilio de Carrión en 1130.

No se limitaría a la enseñanza de clérigos esta escuela, pues en 1218, fue elevada a Estudio General por Alfonso IX de León y dotada de patrimonio propio, lo que denota la calidad de sus enseñanzas. Si la elección de Salamanca se debe a esta razón, el propósito del rey Alfonso fue contar con un Estudio en tierras leonesas, para sus estudiantes no tuviesen que ir a Castilla, al Estudio de Palencia.

Fue elevada al rango de Universitas Estudii Salamantini por Alfonso X que se encargaría de darle una estructura y una organización.

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