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lunes, 1 de junio de 2009

Estudiante de Salamanca en 1906.

La Tuna. I

Con motivo del surgimiento de la primera tuna conocida al amparo del Colegio Mayor San Bartolomé de Salamanca, donde los pícaros "Capigorrones" recibían la "sopa boba" a cambio de sus cantares, comienza a gestarse la historia de la Tuna Universitaria de Salamanca. De ella tenemos constancia gracias tanto a documentos oficiales como a la literatura.

El Arcipreste de Hita en "El Libro del Buen Amor" (1348) dice: "Cantares fiz, algunos que dicen los ciegos / y para escolares que andan mujeriegos". Hace referencia incluso a lo que hoy conocemos por "parcheo": "andan de boda en boda clérigos y juglares", y "Señores, dat al escolar / que vos bien demandat". También Cervantes en "La Cueva de Salamanca" y "La Tía Fingida". Lope de Vega en "El Bobo del Colegio", "El Domine Lucas" y "Alcalde Mayor", "oigas en Salamanca cantaletas famosas de estudiantes". López de Úbeda en "La Pícara Justina", Quevedo... Hasta Víctor Hugo llegó a decir: "Salamanca se duerme al son de las mandolinas".

De la existencias de rondas -"el primer servicio que a sus damas hacen los estudiantes pobres"- nos da fe Cervantes en su "Tía Fingida" donde describe una de ellas, en la que además de los instrumentos que ya vienen siendo tradicionales, encontramos 12 cencerros destinados a lograr que toda la vecindad se asome al balcón antes de comenzar la serenata, propósito que no dudamos conseguirían.



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