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jueves, 2 de julio de 2009

Sin embargo, Ángel Rufino de Haro, rescata nueve años después aquel cometido y el 31 de Octubre de 1985, asciende a lo más alto de la torre de la Catedral Nueva de Salamanca, toca la campana del Reloj, trepa hasta la Veleta, en lo alto del pináculo con el tamboril al hombro y agarrado por medio de las piernas a la bola que sustenta el punto más alto de la Catedral, más allá del cual se extiende el cielo, toca la gaita y el tamboril durante un cuarto de hora a ritmo de charrada.
Ángel Rufino de Haro acaba de rebautizarse en ese momento como "El Mariquelo", el depositario de la antorcha que obliga a cumplir con esa tradición.

Año tras año, el Mariquelo realiza la ascensión a la Torre y Veleta de la Catedral, vestido con el traje tradicional y portando sus instrumentos de trabajo, la gaita y el tamboril. Una subida que pone los pelos de punta, al contemplarle encaramado al exterior de la cúpula, al ver algún que otro resbalón mientras asciende, o al oírle tocar desde las alturas.

El Mariquelo, el hombre, no el mito, es decir Ángel Rufino de Haro nació el 1 de Septiembre de 1963.

En 1972, se matriculó en la Escuela de Tamborileros de Salamanca y desde entonces su carrera ha sido fulgurante.

Desde ocupar un hueco en el Guiness de los Records, a un pasacalles por la 5ª Avenida neoyorquina al son de la gaita y el tamboril.

Premios, galardones e intervenciones radiofónicas por doquier, con los que pasea el nombre de Salamanca por todo el mundo. Con la arrogancia, el porte y la elegancia de los charros antiguos.

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