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martes, 26 de enero de 2010


El Carnaval del Toro de Ciudad-Rodrigo (Salamanca), puede ser considerado el más antiguo de España, hay un documento de la época de los Reyes Católicos que así lo demuestra. Se trata de la fiesta más importante de Ciudad Rodrigo, que atrae a miles de visitantes de todo el mundo durante la semana más intensa del año en Miróbriga.

En 1493 los Reyes Católicos regularon cómo debían llevarse a cabo las corridas de toros en Ciudad Rodrigo. Es la referencia más antigua que se conoce a una afición que está profundamente arraigada en Miróbriga, una afición arrastrada desde, por lo que se ve, al menos cinco siglos.
 Lo que no está tan claro es la relación entre las corridas de toros y la fiesta de Carnaval, aunque es probable que siempre estuvieran unidos.
 El Carnaval del Toro es la fiesta grande en Ciudad Rodrigo: encierros, capeas, corridas de toros, charangas, bailes de disfraces... Es el único carnaval del mundo donde se unen la máscara y el toro. Por ello resulta una fiesta única, diferente.
Durante las fiestas de Carnaval, las corridas de toros tienen lugar en la Plaza Mayor, donde se construye para la ocasión una plaza rectangular que es desmontada al finalizar las fiestas.
 Pero la fiesta taurina no empieza precisamente en la Plaza Mayor, sino mucho antes de llegar a ella, en las calles donde los toros son corridos por los mozos del pueblo y por los visitantes: son los encierros y desencierros. Los toros son conducidos desde la Avenida Agustín de Foxá hasta la Plaza Mayor. Cuando los toros se mueven la campanera del Ayuntamiento toca el "reloj suelto", que sirve de aviso a los posibles despistados. La emoción está en la calle. Cuando los toros entran en la Calle Madrid se viven los momentos más peligrosos, sólo los más audaces se atreven a acercarse y, si es posible, tocar a los toros. Es entonces cuando los buenos corredores demuestran su valía.

Y por fin los toros entran en la plaza, una multitud está esperándolos en los tablaos, los más atrevidos están en la arena y ayudan a que los astados entren en los toriles, que no son otros que los bajos del Ayuntamiento, que para la ocasión tienen esta función.
La campanera da el toque final: los toros están en los toriles. El encierro terminó. Pero es sólo uno de ellos. Luego, tras la función, vendrá el desencierro.
Todo el ritual se repetirá. Habrá más encierros y desencierros durante el Carnaval del Toro. Pero el plato fuerte del Carnaval de Ciudad Rodrigo es, sin duda, el espectacular Encierro a Caballo: desde las dehesas vecinas, expertos caballistas y garrochistas conducen a los toros bravos hasta la ciudad. El espectáculo de ver a los jinetes a lomos de sus caballos y a los toros correr a través del campo es algo impresionante. En la Plaza Mayor tienen lugar las capeas. Es en estas donde maletillas venidos desde distintos lugares de España buscan una oportunidad, que alguien con poder en el mundo taurino les vea y les de una oportunidad. Otros no buscan oportunidad alguna, simplemente quieren disfrutar poniéndose delante de un toro, y llevan haciéndolo años y años, como es el caso de Conrado, posiblemente el más famoso maletilla de este siglo en el carnaval mirobrigense.
 En las tardes de Carnaval, la Plaza Mayor de Ciudad Rodrigo, además de las capeas, es el escenario de corridas de toros donde se da muerte al mítico animal. Es entonces cuando toreros de renombre demuestran su arte. Figuras como José Mari Manzanares, José Ortega Cano o Jesulín de Ubrique, por citar algunos, han pasado por la plaza mirobrigense durante el Carnaval del Toro.
La guinda del carnaval la pone, el martes, el toro del aguardiente. Durante buena parte de la mañana un toro anda suelto entre el Registro y la Plaza Mayor, a lo largo de la Calle Madrid. El que haya aguantado hasta entonces y le eche una última carrera a este toro habrá vivido con toda la intensidad el CARNAVAL DEL TORO.

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