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jueves, 6 de agosto de 2009

LOS COMUNEROS DE CASTILLA II

Salamanca

En Salamanca era regidor Pedro Maldonado Pimentel, Señor de Babilafuente, que apoyó la rebelión desde el principio. Sin embargo, debido a su parentesco con uno de los más cercanos colaboradores del rey Carlos I (era yerno del Conde de Benavente), su liderazgo causaba algún recelo por lo que pasó a capitanearlas su primo Francisco Maldonado. Resueltos estos recelos, compartieron el liderazgo. Francisco fue nombrado Capitán general de las milicias salmantinas y comisionado por la ciudad para pedir la ayuda del rey de Portugal a favor de la liberación de Juana.]

Por la ciudad de Salamanca, integran la Junta:

- Diego de Guzmán, hacendado,

- Fr. Diego de Almaraz, comendador de la Orden de San Juan,

- Francisco Maldonado.

- Pedro Sánchez, cintero.

- Juan de Villoria, pellejero.


La Guerra

La lucha prosiguió, y Francisco Maldonado acudió, al frente de un ejército salmantino compuesto por 200 hombres a caballo y 6.000 peones, a ayudar a Juan Padilla y al obispo Antonio de Acuña a vencer el 21 de febrero de 1521 a Francés de Beaumont, realista refugiado en Torrelobatón, apresándolo pero respetando su vida. Francisco se hace cargo de las tropas de Juan de Ribera.

Los refuerzos que el Condestable de Castilla trae al ejército real, junto con errores propios, provocan la derrota de los comuneros en Villalar el 23 de abril.

La madrugada del 24, Juan de Padilla, Juan Bravo y Francisco Maldonado son ejecutados tras un simulacro de juicio.

A continuación, se implanta un régimen de delaciones contra los comuneros, incitando a la denuncia a los ciudadanos para así salvarse ellos mismos. En la denuncia del Ldo. Martín de la Villa contra los comuneros de Salamanca, se dice textualmente:

Los diputados por los linajes Francisco Maldonado y San Miguel merecen mil muertes por alborotadores y malos.

El 12 de mayo, su cadáver es trasladado a Salamanca.

El 20 de mayo, Pedro Maldonado es encerrado en la cárcel de Simancas.

El 1 de octubre Carlos, ya Emperador, da un perdón general exceptuando a 293 nobles, entre los que se encuentra Pedro Maldonado, ejecutado en Simancas En 1523 dictó una Real Cédula convalidando los procesos.

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