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domingo, 23 de agosto de 2009

El lunes de Aguas I

Los orígenes de esta tradición festiva pertenecen a una historia de privación y desenfreno al mismo tiempo, de obediencia piadosa y derroche lujurioso. Una fiesta pagana cuyas raíces debemos encontrar en el siglo XVI, y que hoy en día se presenta convertida en una fiesta única y exclusiva de Salamanca, y que le sirve de tarjeta de visita.

El 12 de noviembre de 1543, hace su entrada solemne en la ciudad de Salamanca un jovencísimo Felipe II, de dieciséis años de edad, en medio de una gran expectación popular. El joven príncipe va a desposarse en la ciudad del Tormes con la princesa María de Portugal. En los días sucesivos, en que tienen lugar los actos de celebración de los esponsales, Felipe tiene tiempo más que suficiente para contemplar con asombro el verdadero rostro de Salamanca. Él aunque joven, es una persona severa y grave, que demuestra ya su carácter sobrio, religioso y poco dado a los placeres banales.

Las bodas tuvieron lugar en las casas del licenciado Lugo, frente a Santo Tomé (en la actual Plaza de Los Bandos), y las velaciones al amanecer el 14. Hasta el día 19, en que marcharon los recién casados hacia Valladolid, se sucedieron en Salamanca saraos, festejos, corridas de toros, juegos de cañas, justas y torneos entre los dos bandos tradicionales de la ciudad, juergas, bailes y otras chanzas, de manera ininterrumpida.

Felipe queda asombrado de como esta sobria y señorial capital de la Meseta funde en su seno el templo del saber, la luminaria del cristianismo europeo, el dogma y la palabra, y al mismo tiempo, y sin conflicto, el culmen de la bacanal, el ocio y la diversión sin límites ni miramientos. Y es que Salamanca en aquellos años encierra en su seno a más de ocho mil estudiantes (sirva como dato esclarecedor que Madrid tenía once mil habitantes en el primer tercio de siglo XVI), entre los cuales hay becados, sopistas, señoritos de postín; y mueven a su alrededor un complejo mundo humano plagado de criados, mozos de cuadra, taberneros, prostitutas para todos los bolsillos y dones, curas corruptos, catedráticos rectos y catedráticos visionarios y ocultistas, rameras con más bachillerías que los propios estudiantes, lavanderas, amas de llaves, buhoneros y feriantes.

De tal modo que Salamanca es la primera de las universidades "destos reynos", la más rancia y antigua, y al mismo tiempo es el mayor burdel de Europa, la Sodoma y Gomorra Occidental. Una de las tres lumbreras del mundo, y uno de los tres putiferios del orbe conocido.
En Salamanca, a la par que Escuelas Mayores y Menores, patios de lectura, y bibliotecas, coexisten tabernas insanas y lujuriosas, casas de amancebamiento de toda índole, y toda suerte de atentados contra el sexto y todos los demás mandamientos inventados y por inventar.
Pícaros, incluseros, "Lazarillos" avispados, ciegos resabiados, alcahuetas y "Celestinas" poblaban los arrabales de Salamanca, que se convierte en fuente de este tipo de géneros literarios.

Felipe II dentro de su rectitud cuasi monacal queda perplejo con tamaño espectáculo y lo primero hace es promulgar un edicto en el cual ordena que durante los dias de Cuaresma y Pasión la prohibición de comer carne se haga extensible en todos los sentidos, y para evitar conductas que conlleven pecado carnal, obliga a que las mujeres "de vida alegre" sean expulsadas de la ciudad, y conducidas extramuros durante el citado periodo cuaresmal, poniendo además como condición que ninguna sea osada de acercarse a menos de una legua de los límites de la ciudad so pena de sufrir gran castigo.

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