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domingo, 14 de junio de 2015

IGLESIA DEL CORPUS CHRISTI



En la Ronda del Corpus, esquina Condes de Crespo Rascón, es lo único que se conserva del convento de monjas franciscanas de Santa Clara, fundado en 1544 por Cristóbal Suárez de Acebo, miembro del Consejo Real y tesorero mayor del Reino durante el reinado de Carlos I y de su esposa María de Solís siendo su hija Ana la primera monja y abadesa.

Su construcción fue aprobada por el papa Paulo III y debía ser habitado como mínimo por 13 religiosas (en honor a Cristo y sus doce apóstoles).

Hoy ya no existe el convento y la iglesia ha sufrido muchas alteraciones, sobre todo en el siglo XVIII. En esa época se instalaron los tres retablos barrocos que contiene el templo, en cuyo interior aún existe una escultura yacente y policromada del fundador.

Lo más interesante es quizás la portada plateresca, en la que destacan las columnas apoyadas sobre ménsulas que flanquean la puerta, el friso decorado con relieves de seres fantásticos y la letra M (un anagrama de María) que se ramifica en motivos vegetales sobre el dintel de la puerta. Concretamente los motivos heráldicos que están sobre montados por pelícanos, que constituyen una referencia simbólica clara a la Eucaristía, destacan por la extravagancia de su diseño, ya que son los más raros de la ciudad.

En el cuerpo superior se encuentra una hornacina de la imagen de la Virgen y a sus lados las dos representaciones heráldicas más originales de Salamanca, con los linajes de los Acebo y los Solís. En el interior de la iglesia hay un pequeño retablo de Juan Moreno y Antonio de Paz de la llamada Virgen de la Leche el «mamoncillo» según las monjas, obra del siglo XVI.

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