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viernes, 26 de marzo de 2010


Destrucción de un palacete en Vitigudino
El rodaje de secuencias de la película “Octavia”, del director salmantino Basilio Martín Patino, en el palacete de la finca “El Cuartón”, propiedad de la Fundación Inés Luna Terrero”, próximo a Vitigudino (Salamanca), ha propiciado que diferentes medios de comunicación y profesionales del arte, hayan  criticado duramente el penoso estado de ruinas que presenta esta bella y señorial mansión. 

Dichas críticas, ha llevado a que los miembros del Patronato, que gestionan los recursos de la Fundación y cuya presidencia ostentan compartida las primeras Autoridades provinciales tales como el Subdelegado del Gobierno, Presidente de la Audiencia, el de la Diputación, Rector de la Universidad, Obispo de Salamanca y algunos Alcaldes, entre otros, se hayan reunido recientemente para “evaluar el estado del inmueble”; temiendo por ello, que estemos ante un nuevo caso de agresión al patrimonio, pues existe el fundado rumor de que han decidido demolerlo.
Este soberbio palacio, debido a encontrarse aislado en una zona rural, es poco conocido y por lo tanto no valorado como se merece, pues su bella y señorial arquitectura, lujo interior o acondicionamiento del entorno, hace impensable que pueda ser destruido, pues además fue legado junto con un importante capital, con la condición que los beneficios del mismo, se dedicarán a fines benéficos o sociales; creo que su propietaria no imaginaba lo dejarían arruinar.
En el palacete, residió durante la primera mitad del pasado Siglo  Dª Inés Luna, la BB, como era conocida, solterona millonaria y caprichosa, que lo acondicionó con todo esplendor; tenía luz eléctrica, agua corriente, bellos jardines, una preciosa ermita, estanque con cisnes y peces de colores, etc., decorando su interior con las valiosas pinturas y esculturas que trajo de sus numerosos viajes por medio mundo. Esta singular dama, dicen que estuvo a punto de casarse con el General Primo de Rivera, que vestía a la última moda, fumaba en público y conducía su propio automóvil, cuando éstos apenas existían. Por algo su padre fue la primera persona que llevó a Salamanca los dos grandes inventos que revolucionaron la época, la luz eléctrica y el automóvil. Existe la leyenda que últimamente durante las noches se oye por la casa pasear su fantasma, debe estar arrepentida de su testamento.
Durante toda la década de los 80, tuve la suerte de admirar en muchas ocasiones la bella  y señorial arquitectura de la mansión, que ya comenzaba a presentar señales de deterioro, si bien nunca imaginé que perteneciendo a una fundación con importantes recursos y además gobernada por las primeras autoridades provinciales, pudiera estar condenada a su desaparición. Esto viene a confirmar un viejo dicho, que dice más o menos: "el rebaño que cuidan muchos pastores, el lobo se lo come".
Por todo ello, solicitamos a los gestores del Patronato, no tomen la irreparable, fácil y económica decisión de demolerlo, que procedan a restaurarlo, pues el palacio con su historia y leyenda, es patrimonio popular de la comarca de Vitigudino, no lo pueden borrar en unas horas. Con su rehabilitación se recuperaría una joya arquitectónica de in cuantificable y que cuanto lo conocimos, no tener que ir al cine para volver admirarlo.

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